La paz de Dios

Es verdad que el Señor prometió dar su paz a los suyos. el dijo :

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (S.Juan 14:27 RVR1960)

Esta paz que el promete, es un hecho que todo creyente puede dar testimonio de ella en su vida diaria a pesar de las circunstancias. pero, existen dos formas de poder obtener la paz de Dios y que la Palabra nos enseña claramente y debe ser un ejercicio espiritual constante.

La primera de ellas es a través de la oración.

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4:6-7 RVR1960)

La segunda es en el pensamiento continuo y perseverante de su Palabra-

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. (Isaías 26:3 RVR1960)

Estos dos HABITOS son los que le dan al creyente la confianza necesaria y la Paz que solo puede venir del Señor.

Publicado originalmente en LuisWalle.blogspot.com

1- El diablo también usa el versículo “que contendáis ardientemente por la fe”

De la serie: “El diablo también usa el versículo ‘que contendáis ardientemente por la fe'”

Justo hace un año hice una serie de artículos que se llamó “Todos contra todos“.
Para mí era una necesidad hacerla.
Hoy, después de un año, me gustaría decir algunas cosas más sobre el tema.

Para esto vamos a usar algunas frases con las que comencé esa serie:

“Cada vez que Dios ha hablado o hecho algo, el diablo se ha movido paralelamente.
Para cada trigo de Dios, Satanás ha sembrado su cizaña (Mateo 13:37-43).
En el Nuevo Testamento encontramos la obra de Jesús, el Espíritu Santo y el evangelio. Pero también nos sorprende que Iglesias como la de Corinto le daban la bienvenida a ‘otro Jesús’, ‘otro Espíritu’ y ‘otro evangelio’ (2 Corintios 11:4).

Siempre que Dios está obrando en algo, el diablo comienza a sembrar sustitutos, símiles, parecidos, excesos, abusos, medias verdades, cizañas que terminen desacreditando y debilitando esa gracia y verdad que Dios está sembrando en Su Iglesia…

Mientras Dios entregaba al Cristo para Salvación, el diablo lanzaba a sus falsos cristos al mundo: Teudas y Judas el galileo (Hechos 5:36,37)” (“Todos contra Todos (1)“).

Si el diablo no puede “cegar (nuestro) entendimiento para que no (nos) resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo” (2 Corintios 4:4), él intentará potenciar nuestra inmadurez para llevar las verdades del “evangelio” a extremos.

En esta pequeña serie de artículos vamos a desenmascarar algo de esto, gracias, principalmente, a la carta de Judas.

El gran versículo
Uno de nuestros pasajes preferidos, si no el más usado, para todo lo que tiene que ver con la “defensa de la fe y la sana doctrina”, es Judas 3:
“Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos”

Judas estaba verdaderamente preocupado por algunas cosas que estaban pasando en la Iglesia. Por esto tuvo una “gran solicitud” de escribirles a ciertos hermanos. Esto era tan imperioso para él que les escribe: “me ha sido necesario escribiros”. Para agregar el carácter de toda su carta: “exhortándoos”.
Así vemos que su pequeña carta se trata de una EXHORTACIÓN a esos hermanos.
¿Cual era la “exhortación” tan necesaria que movió a Judas a escribir esta carta?
“Me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis por la fe”.

A continuación, Judas, pasa a desarrollar la situación que lo llevó a tener esta “gran solicitud” de escribir su carta.
El resto de la epístola es una descripción de ciertas personas que están causando mucho daño a la Iglesia. Y su “exhortación” es: “Contiendan ardientemente por la fe”.
O en otras palabras: “No se queden de brazos cruzados. Ustedes son los encargados de actuar en estos casos”.

Hasta aquí
Esto es, más o menos, lo que muchos hemos hablado muchas veces.
A excepción, creo, de un punto que recién acabo de mencionar muy rápido.
Si lees unas líneas antes, encontrarás: “El resto de la epístola es una descripción de ciertas personas que están causando mucho daño a la Iglesia”.

Es mi opinión, puedes estar de acuerdo o no, que en gran parte de los casos en que se usa el versículo de Judas 3, que nos insta a “contender ardientemente por la fe”, nos hemos quedado en el versículo siguiente como si Judas terminara en el versículo 4.
Veamos ese versículo:
“Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo”

Ya está. Ahí terminó, en muchos casos, el uso de la carta de Judas. “Muy linda. Muy útil. Perfecta para respaldar la necesidad de “contender” con aquellos que “convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios”. ¡Cómo me gusta la carta de Judas!. ¡Qué hombre de Dios!. Un defensor de la fe. Un guerrero. Me encanta. Versículos 3 y 4…. ¡Her…mo…so…!”.

¿El problema?
– Judas no termina en el versículo 4.
– La descripción de Judas de ciertas personas que estaban dañando a la Iglesia NO termina en Judas 4
– La “exhortación” del Espíritu Santo a través de Judas, es más completa. Gracias a esto, no solo podemos discernir más exactamente a estos “hombres”, sino que tenemos un mensaje más amplio que nos ayuda en algo muy importante:
NO CREER QUE ESTAMOS DEFENDIENDO LA FE MIENTRAS EN REALIDAD LA COMBATIMOS.

En muchos casos, sin darnos cuenta, hicimos un énfasis muy marcado en Judas 3 y 4 y dejamos el resto de la epístola para otro estudio.
Sin darnos cuenta que necesitábamos “todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27). No solo leyendo el resto de las Escrituras, sino aun el resto de esta carta.

¿Por qué enfatizo tanto esto?
Porque es de esta manera que el diablo “gana ventaja… sobre nosotros” (2 Corintios 2:11).
Esto es lo que intentó hacer con el mismo Jesús. En la segunda tentación que encontramos en Mateo, Satanás usa dos versos del Salmo 91 para tentar a Jesús a que se tire del “pináculo del templo” (Mateo 4:5,6).
¿Qué hizo Jesús?
Simplemente, usando otro versículo (Deuteronomio 6:16), puso en equilibrio los dos versos citados por el diablo.

De la misma manera, exactamente, obra Satanás en este tiempo.

Un ejemplo
Efesios 2:8 enseña: “Porque por gracia sois salvos”.
Esto es tomado de las mismas Escrituras. ¡NO puede ser un error!.
Por lo que el diablo NO lo contradice. Simplemente ¿qué hace?. Usa esa misma verdad y la lleva a un extremo: “Por gracia eres salvo. Puedes vivir de cualquier manera porque no es por tus obras que eres salvo. ¿Tienes deseos de adulterar?. Bueno, a todos les pasa. Si no te puedes contener, tenlo por seguro, Dios te entiende. Puedes hacerlo y luego pides perdón. Es por gracia…. POR GRACIA….”.

Pero de pronto Dios despierta a ciertos hermanos que leen que son los “hombres impíos” los que “convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios” (Judas 4).
¿Qué hace el diablo?.
Su engaño ha sido descubierto. Había logrado hacer tropezar a muchos “introduciendo encubiertamente herejías destructoras” (2 Pedro 2:1) y los llevó al “libertinaje” en nombre de “todo es por gracia, hermano”.

Ahora, ¿qué hace?.
Pues… sencillo.
A los que logra mantener aun en el “libertinaje” les predica tranquilos lo que ellos quieren oír de “gracia…. gracia…. gracia…. GRACIA….”. La gracia de un Dios más parecido a Papá Noel que a un Dios Santo. Un Dios cuya gracia opera perdonando pero jamás transformando.

¿Y qué hace con aquellos que ya se dieron cuenta del engaño?.
Pues… ya saben… la técnica no es ir en contra, sino a favor. Hay un viejo dicho que dice: “Si no puedes con ellos, únete a ellos”.
Les dice: “Ahhh…. ahhhh… sí… es verdad… Todo eso de la ‘súper gracia’ no es más que ‘libertinaje’ encubierto…. Jeje… ¡Qué porquería todo eso!, ¿no?… Pues ahora vamos a convertirnos en los súper defensores de la fe…. Vamos a combatir con todas nuestras fuerzas… Vamos a ser los más aguerridos luchadores y todo lo que veamos mal….pues…. lo atacaremos hasta que pidan piedad… Jeremías y Juan el Bautista serán tiernos bebés al lado nuestro…. Ja…. Miren estos dos versículos de Judas serán nuestros versículos preferidos… Y cuando alguien se atreva a poner en duda nuestra batalla por la fe, gritaremos estos versículos una y otra y otra y otra vez…. Vamos…. La guerra nos espera…”.

Lo de siempre:
Verdades llevadas al extremo.

¿Donde está la trampa?
En el mismo error de siempre: Quedarnos con versículos sueltos.

¿Cual ha sido el resultado en este caso?
Uyyyy… bastante variado y peligroso…
Pero más que describirlo por mi propia cuenta, vamos a estudiarlo en los siguientes artículos escudriñando la carta completa de Judas.

Publicado originalmente en PorUnCristianismoRadical.blogspot.com

Prosigamos a la Meta, sí pero, ¿cómo?


Proseguir a la meta no es una cuestión de fijar objetivos y estrategias, es un asunto de caminar en la dirección correcta.

“si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:14).

Este versículo tiene una estructura condicional que contiene una condición “probable”. Se cumplirá lo que la frase principal establece (ser oídos, perdonados y sanados) siempre y cuando se cumpla la condición impuesta (humillarnos, orar, buscar el rostro de Dios y convertirnos de nuestros malos caminos).

El orden que aparece en las acciones no es una “casualidad”. Para orar en el espíritu correcto, es necesario humillarnos primero.

Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, “humillar” significa “inclinarse o doblar una parte del cuerpo, como la cabeza o la rodilla, especialmente en señal de sumisión y acatamiento”. Así que humillarnos no significa que alguien viene y nos menosprecia y nos “hace menos”, no, es una acción voluntaria: nosotros decidimos ser sumisos y obedientes a Dios, reconociendo quién es Él y quiénes y qué somos nosotros.

Entonces podemos acercarnos en oración, humillados, sabiendo que agradeceremos y pediremos con un corazón correcto delante de Dios. Y al orar así, crecerá nuestra sed por conocer a Dios cada vez más. David expresó esto en el Salmo 27. Él oraba, clamaba a Dios y Dios le dijo que buscara su rostro:

“Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; Ten misericordia de mí, y respóndeme. Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová” (Salmos 27:7-8).

Buscar su rostro es querer saber cómo es Él para entonces, buscar ser como Él es, como Cristo es. Y al hacer esto, conocer a Dios, orar constantemente y venir humillados delante de Él, estaremos dando la espalda a cualquier vereda equivocada que transitemos; nos convertiremos de los malos caminos en que andemos.

Dios nos promete escuchar y perdonar nuestros pecados. Y nos dice que sanará nuestra tierra. Sí, podría bendecirnos materialmente, podría sanar la tierra de nuestra patria, claro pero, ¿qué salud, “sanidad de nuestra tierra”, sería más grande que el ver nuestras vidas caminando en santidad y a nuestra simiente, nuestra descendencia, los nuestros, a los seres amados, caminando a nuestro lado, siguiendo a Cristo?

Como personas, como familias, como pueblo de Dios, humillémonos delante de Él, oremos sin cesar, busquemos su rostro, su voluntad. obedezcamos su Palabra y dejemos todo, todo, todo pecado atrás.

A eso se refería Pablo cuando decía: Prosigo a la meta.

¡Prosigamos a la meta!

Publicado originalmente en TreintaSegundosDeLuz.blogspot.com

¿Cristo es para mí suficiente?

John Mac Arthur comenta en uno de sus libros lo siguiente:

“Muchos cristianos son como Felipe. No les basta Cristo desean algo mas” Efectivamente, parece que no es suficiente para muchos. Cuando el Señor iba a dejar este mundo les dio palabras de ánimo a sus discípulos diciendo:

Juan 14:1-11
No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
: 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
: 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
: 4 Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.
: 5 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?
: 6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
: 7 Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

Aquí es donde entra en escena Felipe y le pregunta al Maestro: Juan 14:

: 8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
: 9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
: 10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.
: 11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

Parece que no era suficiente para Felipe haber estado con el Maestro él quería algo más. “MUESTRANOS AL PADRE Y NOS BASTA” dijo. Existe una gran cantidad de creyentes que para ellos Cristo no es suficiente. Parece que su curiosidad, sus inquietudes, intrigas y búsqueda de “algo mas” son constantes en sus vidas. En un momento los ves congregándose en una iglesia y en un año después en otra. Los ves enganchados en activismo estéril de congreso en congreso y de evento en evento, siempre buscando esa experiencia electrificante, participando en todas las actividades habidas y por haber.

LA PARTE QUE NO SERIA QUITADA

De manera muy discreta la Palabra nos dice que hubo una mujer que si entendió y comprendió que había algo más importante que buscar “algo más” y que lo único que importaba era estar a los pies de Cristo escuchando al Maestro. No busco un milagro, un favor, una sanidad, un nombre, una experiencia electrificante, una sensación fuerte. Solamente estar a los pies del Maestro.
Lucas 10:38-42
Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa.
:39 Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.
:40 Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
:41 Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.
:42 Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.

Cristo era suficiente para ella. ¿Es Cristo suficiente para Ud. O está buscando sensaciones extrasensoriales? Es común escuchar personas decir al final de una reunión de domingo que la alabanza no les gusto porque “Dios no se movió” o que la predicación no fue con “poder”. Esas personas no están sentándose a los pies de Cristo, Están buscando “algo más” y no están entendiendo quien es Cristo.

Publicado originalmente en LuisWalle.blogspot.com